Tesla y Edison, de colegas a contrincantes
La carrera de Nikola Tesla en Estados Unidos empezó de la mano de Thomas Alva Edison en la compañía ‘Edison Machine Works’. Empezó trabajando como un simple ingeniero eléctrico y rápidamente demostró ser capaz de resolver algunos de los problemas más difíciles de la compañía. Incluso brindó a Edison varias patentes que éste acabó registrando como propias.
A solo un año de su llegada, resolvió el primer gran reto que Edison le propuso: rediseñar sus generadores de corriente continua. Edison le prometió entonces 50.000 dólares si lo conseguía, así como un aumento de sueldo. Llevado a cabo con éxito el reto, cuando Tesla reclamó la compensación prometida, Edison se negó a entregársela alegando que se trataba de una broma. Según recogen los libros, sus palabras textuales fueron: “Tesla, usted no comprende nuestro humor estadounidense”.
Tesla siguió trabajando un tiempo más para Edison, mientras continuaba investigando por su cuenta la corriente alterna, hasta que finalmente abandonó la compañía y vendió sus patentes a la competencia.
La Guerra de las Corrientes fue el enfrentamiento entre dos modelos antagónicos de distribución de electricidad, la Corriente Continua de Thomas Edison y la Corriente Alterna de Nikola Tesla y George Westinghouse, que se libró entre la década de 1880 y 1893 en Estados Unidos. Su resultado definió el sistema eléctrico que seguimos usando hoy en todo el mundo y convirtió a Tesla y Edison en dos de los nombres más reconocibles de la historia de la ciencia y la tecnología.
Corriente Continua vs. Corriente Alterna
La competencia llevaba el nombre del rico empresario George Westinghouse. Ya tenía una pequeña red eléctrica en Massachussets que funcionaba con Corriente Alterna, pero le faltaba la clave para distribuir electricidad a gran escala. Tesla, con su invento del motor de inducción, tenía la solución.
La demanda de electricidad se había disparado desde 1880. El sistema de Corriente Continua de Edison era poco adecuado para darle respuesta, especialmente en cuanto al transporte, ya que resultaba muy cara de transportar y sufría grandes pérdidas de energía en forma de calor. A pesar de su reducido tamaño (llegó a alimentar a 59 clientes en Manhattan), su sistema de distribución eléctrica fue el primero en el mundo.
Conoce las ventajas de las corriente alterna respecto la contínua en nuestro foro.
La Guerra de las Corrientes, el espectáculo
La Guerra de las Corrientes fue la competencia de dos sistemas que lucharon en 1880 para hacerse con el entonces incipiente, si bien muy prometedor, mercado de la generación y distribución de energía eléctrica.
El enfrentamiento acabó derivando en espectáculo mediático cuando Edison encargó a uno de sus empleados, Harold Brown, que diseñara una silla eléctrica de Corriente Alterna. Con ella, y en público, electrocutó perros, gatos e incluso un elefante. El mensaje era claro: la Corriente Alterna es altamente peligrosa.
Ante semejante provocación, Nikola Tesla no quiso quedarse atrás. En público, también, se expuso a una Corriente Alterna de dos millones de voltios que atravesó todo su cuerpo sin causarle ningún daño. Se dice que se electrificaba hasta crear a su alrededor una “aureola” de electricidad y llegaba a conseguir echar chispas al chasquear los dedos. Ante la evidencia, parecía que el espectáculo estaba ganado para la corriente alterna, pero… ¿quién ganaría la Guerra de las Corrientes?
La victoria de la Corriente Alterna
El fin de la batalla acabó llegando en 1893, en la Feria Internacional de Chicago. Se presentaron a concurso para iluminarla tanto la compañía de Edison como la de Westinghouse. El jurado falló a favor de Westinghouse ya que, entre otras cosas, el prespuesto requerido era más bajo. Durante la Feria, Tesla tuvo la oportunidad de exhibir sus generadores y motores de corriente alterna.
La victoria acabó siendo definitiva cuando ese mismo año se otorgó a Westinghouse el contrato para aprovechar el potencial hidroeléctrico de las cataratas del Niágara. El reto era alto: conseguir alimentar la demanda de la creciente industria de Búfalo. Fue la mayor construcción eléctrica construida hasta la fecha y logró su cometido utilizando la generación en Corriente Alterna y dando por finalizada, con ello, la Guerra de las Corrientes.
La Guerra de las Corrientes terminó en 1893, pero el debate entre corriente continua y alterna no ha desaparecido del todo. Con la explosión del autoconsumo solar, el almacenamiento en baterías y la electrificación del transporte, la corriente continua ha vuelto a cobrar protagonismo en instalaciones fotovoltaicas, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento.
Hoy, los ingenieros trabajan en redes de corriente continua de alta tensión (HVDC) para el transporte de grandes cantidades de energía renovable a larga distancia. La historia que Tesla y Edison protagonizaron sigue escribiéndose.